
La siguiente contribución se deriva gracias al escrito
de nuestro hermano en Cristo Jesse en su blog Rational Christian Discernment.
Una de las prácticas que la iglesia romana sigue
fomentando entre sus adeptos es la abstención de carne los viernes de cuaresma.
Lo curioso es que el Código de Derecho Canónico #1521
establece que debe ser TODOS los viernes, no únicamente los de cuaresma.
1251 Todos los viernes, a no ser que coincidan
con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento
que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán
el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Aunque esto, como indica el código, ultimadamente lo
determina Conferencia Episcopal de cada país/región.
En los Estados Unidos de América la ConferenciaEpiscopal (USCCB) enseña lo siguiente:
El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días
obligatorios de ayuno y abstinencia para los católicos. Además, los viernes
durante la Cuaresma son días obligatorios de abstinencia.
Pueden ver la normativa completa aquí.
Como lo cité anteriormente, el hermano Jesse hace mención
de que el Papa Pablo VI en su Paenitemini dice lo siguiente en cuanto a la abstención
para los católico-romanos de comer carne los viernes:
Por ello, la Iglesia, conservando —donde oportunamente
pueda ser mantenida— la costumbre (observada a lo largo de muchos siglos, según
las normas canónicas) de ejercitar la penitencia mediante la abstinencia de la
carne y el ayuno, piensa dar vigor con sus prescripciones también a las demás
formas de hacer penitencia, allí donde a las Conferencias Episcopales les
parezca oportuno sustituir la observancia de la abstinencia de la carne y el
ayuno por ejercicios de oración y obras de caridad.
A pesar de que el mismo pontífice romano ha dado
licencia para que el pueblo católico-romano pueda consumir carne los viernes,
la mayoría de sacerdotes sigue incitando a su feligresía a abstenerse.
Siendo que el violar una ley canónica de la iglesia
romana constituye un pecado mortal, es curioso pensar que el alma de un católico
no irá al infierno por no arrepentirse de sus pecados o por no creer en la obra
redentora de Nuestro Señor Jesucristo. El alma de esa persona estará
eternamente en el infierno por haberse comido un hot dog y no haber confesado
ese consumo ante un sacerdote católico.
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